jueves, 18 de julio de 2013

Velada de Santiago y Santa Ana






¡Mi familia en el Puerto Camaronero que cerca estaba de la Velá! En aquella época recuerdo en el Altozano los puestos de sandía y el trayecto de la escalerilla Tagua hasta el Puente de San Telmo. Además de las casetas había unas casetas de tiro, puestos de mariscos ¡como el que tenía mi amigo Pepe!, puesto de avellanas verdes, de camarones, de almendras garrapiñadas y de arropía. Aparte había vendedores ambulantes de mariscos, camarones, mojama. Recuerdo a vendedores todos vestidos de blanco ¡como el Vinagre! Que era cuñado del Gordito de Triana y el padre del Barrilito y otros.

Las calesitas se ponían en lo que hoy es la Plaza de Cuba, porque allí al fondo solo había una casita que pertenecía a un torero antiguo que se llamaba Ángel Monasterio. Así rezaba una tabla de madera en la pared de esa casa que ponía su nombre y tenía una jaula con gallinas en la misma puerta.

Por la calle Betis había bares como la Primera del Puente, La Esquinita, La Cucaña que ponía su terraza y allí cenaban muchas familias y al final la sandía, que era la costumbre. También había pequeños mostradores que servían bebidas y bocadillos. Alguna vez en uno estaba despachando los hemanos Jesuriqui. El puesto de pinchitos de “El pájaro” vestido de moro. En las casetas y por los bares se comía albures y barbo en adobo, lo de la sardinas vino después.

Recuerdo que la cucaña  todos los años lo ganaban los mismos y cogían las banderas del palo. Recuerdo a los Malinos, El Barbo, A Rosilla y mi cuñado Montilla “el cojo” que en plena Velá se subía al Puente de San Telmo con el puente abierto, tiraba primero su pata de madera al agua y luego se tiraba él.

También era curioso ver la pesca de  cuchara de barbos y albures. Recuerdo a mi amigo “El Lechuga” con su bote paseando a la gente de Triana ¡sobre todos a las niñas!

Ya en otros tiempos cuando ya trabajaba en el Patio cuando terminábamos nos paseábamos por la velada, recuerdo muchas veces de ir con El Chano, Paco Caro, El Limones, El Mono de Cádiz, El Trompo, las niñas del cuadro flamenco y los compañeros de la casa. Siempre saludábamos a D. Aurelio, tomábamos unas copas y siempre los artistas se daban una vuelta por bulerías, rumbas o tangos.

Recuerdo que el Chano sabía mucho de la Velá y me decía: Como tú ves aquí vienen muchos artistas de todas partes para ver a esos grupitos de trianero bailar por fiesta, porque de verdad hacen lo que quieren con los pies… unas vueltecitas y ay… queda eso. Eso es lo que vienen a ver los profesionales porque siempre se pesca algo nuevo.

Esos grupitos de chavales de Triana, unos se hacen artista, otros se hacen viejo y no dejan de ser aficionado, ¡pero no faltan a la Velá! Se une a los nuevos que salen y esto es un puntal de la Velá de Triana. Yo creo que el éxito de la velada ha sido siempre que han cogido personal componentes en la comisión y la organización ¡que siempre ha sido buena! Yo desde aquí le mando un saludo a la de este año, porque sé que va a dejar contento al Barrio de Triana y a los que nos visitan que son muchos y que vienen a divertirse a nuestro barrio.

Hace algún tiempo en la velá se organizaban campeonatos de futbol que se jugaban en el campo de los Salesianos. El que llevaba esto era nuestro amigo Ramírez,  los equipos que participaban: U.D. Voluntad, C.D. Santa Ana, C.D. San Telmo y creo que Esperanza Triana o Triana C.F... Un trofeo que tenía mucho éxito y que llenaban el campo de futbol.
 Y para terminar voy a contaros una cosita de la antigua Velá, de un accidente que ocurrió en el río Guadalquivir pero que la Seña Santa Ana quiso que no pasara nada a nadie.

Por Triana y el Puerto Camaronero se cantaba esta coplilla:

El bote de Antonio Ponce
fue a la cucaña
tropezó con un yate
aligerarse… aligerarse
que las niñas del Puerto van a ahogarse.

 

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