miércoles, 24 de diciembre de 2014

Navidad en el Patio Andaluz ¡OLÉ!




Una navidad con mucho arte, era la que muchos años se celebraba en la sala de fiestas del Patio Andaluz de Sevilla de la Plaza del Duque. En ese día 24 de diciembre, una vez que terminaban de actuar el segundo cuadro flamenco, el Patio Andaluz cambiaba totalmente, se convertía en una fiesta familiar, con muchas ganas de pasarlo bien, dueños, artistas, todos los empleados en general. La pista de baile se llenaban de todas clases de regalos que se hacían madre a hija, madre a madre, artista a camarero, dueño a artista, artista a músico, artista a su madre, artista a artista, así hasta que se repartía el ultimo regalo. Al que le entregaban su regalo, ese tenia que hacer alguna cosita en la pista ¡claro que el compás no faltaba! Las madre lucían allí todo su arte y los artistas lo que hacían eran de corazón y sin cobrar.

Por el Patio Andaluz pasaron los mejores artistas de aquellos años y muchos siguen triunfando, otros que se retiraron y son maestras o profesores de las mejores academias de Sevilla y de cualquier lugar de España, que siguen dando su fruto y salen nuevas figuras del flamenco,

Después de más de veinte años. esta sala cuando llego su cierre, el espectáculo funcionaba, el publico llenaba la sala, por un lado el turismo y por otro el de Sevilla y el nacional que visitaba Sevilla. Con estos artistas no se podía fracasar, esto que escribo lo pueden avalar muchos artistas, que creo que se acordaran de esos momentos que fue una pena para Sevilla y para el flamenco que se cerraran sus puertas.

Quisiera mandar un recuerdo para mis compañeros Luis, Arcas, Curro Lainez, Ruiz, Rafael, Cabeza, Alfonso, Iglesia, Ángel Vivaza, Ramón Barrera, Isidoro, Joaquín Riego y otros todos los de la barra, Regidor y también a todos los empleados en general, también a los profesores de música. Faltan muchos nombres y todos muy buenos compañeros. Quiero solo recordar esos buenos momentos de compañerismo, ya que no lo pasábamos como en casa porque el flamenco no perdona y había que dar el espectáculo.

Recuerdo y conservo un estuche con los avios de afeitar de plata que me regalo Marujita de Triana. A Soledad Miranda le regalaron una cabrita y ella me la regalo a mi, luego mi hija la tuvo como un juguete. El Chano me regalo una boina, mi comadre Manolita un bastón. En la que aquella noche terminé bailando con el bastón, la boina y la cabrita en la mano. Así que el bastón se lo regale al Farruco y agradeció mi regalo.

Es una lastima que el patio cerrara sus puertas para siempre, se acabaron las noches mágicas de navidad flamenca del Patio ¡pero así es la vida! Desde entonces la paso en Triana con mi familia al completo, ya llevamos muchos años y de verdad que disfruto una barbaridad, porque la del Patio Andaluz era una gran familia, pero con los míos he recuperado lo que en aquella fecha no pude disfrutar y además en mi barrio de Triana ¡OLÉ!

Les deseo una muy feliz Navidad y un próspero año 2015 donde se realicen sus sueños.


jueves, 18 de diciembre de 2014

Esperanza



Esperanza para los pobres.
Esperanza para los enfermos.
Esperanza para el sufrimiento.
Esperanza para el rencor.
Esperanza para el perdón.
Esperanza para soñar.
Esperanza para amar.
Esperanza para el trabajo.
Esperanza para la vida.
Esperanza para que nunca seamos privados de ella.


Esperanza.

miércoles, 17 de diciembre de 2014

Ya se acerca la Navidad



Pues sí, ya pronto escucharemos el ruido de la zambomba y su compañera la pandereta, el almirez de bronce y esa botella de anís.

¡Qué pronto hace una familia un grupo musical! Sin ensayos para darle alegría y animar su hogar, que no se pierda esta costumbre tan bonita, porque esta fiesta no es solo para comer, que luego vienen los comentarios: “tú estas fiestas te ha pasao” o “madre mía lo que has hecho con tu cuerpo” y que siempre le echamos  la culpa a los familiares que nos ponen  esos polvorones  de cemento.

En todas las casas que uno visita ponemos lo mismo, fiambre, marisco, ave de corral y la gran bandeja de dulces navideños ¡pero queremos inventar algo nuevo! Que todo engorda mucho.

Permitirme recordar un poco a mi padre, será el tiempo pero me vuelvo melancólico y como fue un gran padre y le gustaba mucho estas fiestas, siempre me acuerdo de él, seguro que estará disfrutando desde el cielo escuchando mis anécdotas. Recuerdo cuando paseábamos por la Encarnación en esos puestos que había  de pavos vivos, cuando le decía al dueño: pésame ese del moco “caío” que yo se lo voy a limpiar, o el pollo del campo, también esa gallina para hacer el puchero para arreglar un poco los cuerpos. Si mamá estaba embarazada, entonces los turroneros vendían el rico turrón en un carro o bandeja, un bloque grande que te cortaban con un hacha lo que tu querías, como me viene a la memoria lo bueno que estaba el turrón de almendra de Alicante

Ya pasaron los tiempos y también los menú, a mí me encantaba ir a Huelva en busca de las gambas blancas y el surtidito de pescado, pero también me casé y cambié de plaza como en los toros, luego me fui a Sanlúcar de Barrameda, en esa plaza de abastos pequeña pero bien surtida, que allí a la entrada a la derecha hay una pescadería que tiene los mejores mariscos y pecados de Sanlúcar. Entre ellos los ricos langostinos y si la cosa esta mala ¡pues entonces la galera! Este puesto no tiene perdida, yo voy de Sevilla a comprar desde hace muchos años y me llama la atención que tiene una lata de pintura de “Las Gotas” de una fábrica sevillana que se llama National Paint, esto que le digo pasa los años y la lata de pinturas siempre está allí. A mí me llamo la atención porque es la pintura que pinto mi hogar, creo que al “pescaero” le traerá suerte o le sirve de santo y seña. Particularmente cuando mando a muchos amigos le recomiendo que se fije en el detalle de la lata, siempre le digo que donde está la lata están los buenos mariscos. Por cierto que este puesto sale mucho en televisión y en mí casa nos reímos y comentamos: Ahí es donde compramos el marisco ¡qué está la lata de pintura de la gota!

En mi casa caso no ha cambiado mucho la tradición, ya por mi edad no me meto en la cocina como quisiera, pero nos reunimos toda la familia incluido la ninfa y porque Dios quiere que no falte nada, siempre se lo he inculcado a mi familia para que  cuando falte algún día sigan con la tradición, que nunca nunca debe faltar. Es un momento inolvidable, tiempo de amor y de paz, por supuesto de melancolía de  mirarnos a los ojos  y recordar con cariño a lo que nos están.

Me acuerdo mucho cuando venían por Triana esos coros de campanilleros. Recuerdo a Los de Bormujos y ese coro aflamencado del barrio Voluntad que dirigía Adolfo El Sevillano, también alguno de chavalillos jóvenes que cantaban por los bares y por los patios de Triana. Ahora es precioso también cuando el centro se llena de coros y siguen manteniendo la tradición por toda Sevilla.

Esta fiesta que es muy familiar y entrañable, aunque a muchas personas no le gusta, bien porque le trae recuerdo de algún familiar o por cualquier otro motivo, yo esto lo respeto porque es verdad, pero yo hoy en día disfruto de ver a los jóvenes de la familia pasarlo bien, que coman de capricho lo que le gustan ¡pero que este bueno! Para que algún día recuerden a sus abuelos cada vez que lleguen estas fiestas.


Por último no todo el mundo va a poder disfrutar de una Navidad como la nuestra. No dejo de recordar a las familias de escasos medios y enfermos de países con pocos recursos. Estamos pasando muchas dificultades económicas y tendrán que conformarse con la ayuda que le va a llegar, esta es una bonita época para pensar en ellos, no acordarse solo en Navidad, sino todo el año para que algún día podamos felices todos juntos disfrutar del nacimiento del Niño Dios.

jueves, 4 de diciembre de 2014

Camino de Santiago







Cuatro trianeros, una trianera y un macareno ¡qué grupo con más calidad! Representado a Sevilla para hacer el Camino hasta Santiago, para arrodillarse ante su Santo Patrón, caminando un promedio de 25 kilómetros diarios.
 
Quiero que ustedes sepan, que este grupo de seis amigos, no son seis realmente, porque  hemos sido siete. Lo he tenido a todos en el pensamiento y como el pensamiento es libre, esto no me lo quita a mi nadie, y entre el pensamiento y el sueño diario he hecho el camino con ustedes. He tenido esos momentos de alegría disfrutándolo como ustedes.
 
Sé que algunos habéis  sentido el cansancio,  pero yo  también por mi edad y por mi salud y he sentido el dolor en mis piernas, pero he estado muy a gusto en el Camino, porque todos me habéis dado muchos ánimos.
 
Tengo que deciros que yo soy novato como Rafa, pero no sé si lo haré otra vez, pero tu Rafa de seguro que lo vas a repetir, porque  por el Camino te miro a la cara y veo que esto por ser la primera vez te ha llegado al corazón. Yo he escuchado cantar a Enrique en algunos momentos y le digo que de eso sé un poco, que a mí me ha dado ganas de cantar algo para animar esta bonita reunión de amigos, pero con lo que tú has cantado me conformo, por eso te digo: ¡gracias Enrique!
 
En este grupo nadie se ha quejado de nada ¡yo si Juanma! Porque un día no me llamaste por teléfono y me párese que me había perdido por el camino.
 
A la hora de descansar nadie roncaba ¡qué maravilla!, solo Fernando alguna vez, pero eso se unía a esos momentos de bromas y alegrías que no han faltado en ningún momento y era la hora de los chistes, para que nadie perdiera la sonrisa.
 
Yo creí que alguien sería el más comilón, pero aquí todos comían por igual, yo aquí he comido un poco más que de costumbre, porque a mí me pesaba un poco el Camino y no quería estar débil y no ser un peso para ustedes. El Camino ha sido todo bueno desde que llegamos a La Coruña y desde La Coruña a Ferrol, luego caminando a Pontedeume, Betanzos, Brumas, Sigüeiro y como final Santiago. Allí con la alegría de esa entrada a la Catedral y ver la cara de recibir al Santo Apóstol Santiago, con  ese amor merecía la pena de volver otro año ¡y lo que se pueda más! porque en verdad es una satisfacción que no se puede contar. Creo que estos amigos que son costaleros y cofrades de Sevilla, a ellos no le faltaba las ganas de echarse a hombro al Apóstol Santiago y darle una vuelta por esa Plaza del Obradoiro tan conocida, como si estuviera en su Hermandad en Sevilla. Quiero decirlo a todos: Enrique, Fernando, Rafa, Juanma, Manolito y Araceli su señora, que  todos  tienen que estar orgulloso de ella, porque hay que ser una mujer muy valiente para hacer el Camino.
 
Quiero que sepáis que yo le he rezado a todas las Hermandades de mi barrio,  también a la que está en San Gil, igual que le he rezado a mi Virgen del Rocío y a mi Virgen de la Salud que fue la que me arropo en los momentos que me faltaban las fuerzas,  que me sigue dando fuerzas para escribir este humilde articulo para ustedes. Os digo que me creo de verdad que he hecho el camino con este grupo de muy buenos amigos, que ya piensa en el próximo año en volver a hacerlo.
 
Por último digo que ha sido muy bonito el Camino, pero después de pasar por esos pueblos gallegos con tanta fama de buen marisco, ni soñando he chupado ni el bigote de una gamba, pero he sido muy feliz escribiéndolo.
 
El último día no ha llovido mucho, ustedes se quedan hasta el lunes, pero yo me voy a Triana, que mi mujer se ha quedado muchos días sola.